Llevo varios días intentando escribir, inclusive, he borrado aproximadamente 3 veces el primer párrafo de este artículo, porque no me gusta y porque confieso (y esa es la razón real y de fondo) me muero de miedo de no hacerlo bien, de que no sea suficiente, de equivocarme.

A lo largo de los años, y de mucho trabajo en mí misma, he aprendido a manejar esa voz, a detectarla, a saber que es una parte de mí, a aceptarla, amigarme con ella y reconocer que (quizás no de la mejor forma) tiene algo que decirme.

Y quiero dejarles los tips que tanto la teoría, la investigación y la experiencia me muestran que son más efectivos:

1.- Se consciente de tu voz, Sí!! es el primer paso, escúchala, ve que te dice, cuales son las frases más recurrentes respecto a enfrentar esa meta u objetivo propuesto. Por ejemplo: “no soy capaz, no sé, no tengo los conocimientos suficientes”, “si lo hago mal van a pensar que hago mal mi trabajo”.

2.- Nómbrala, asígnala el nombre que quieras, ojalá se relacione con sus características. He escuchado muchos nombres “el hamster”, “la fulana”, “la que peina la muñeca”, lo importante sea un nombre fácil de recordar y que asocies a ella.

3.- Conversa con ella y acéptala, la aceptación es el primer paso del cambio y aceptar implica dirigirte a ella con amor y compasión. Por ejemplo “se que te mueres de miedo por equivocarte en este nuevo proyecto o desafío, te entiendo”

4.- Ponle objetividad! Cuestiona los pensamientos que surgen a partir del espiral catastrófico “¿Qué es lo peor que podría pasar?” “¿Es real y objetivo esto que piensas que puede suceder?”

5.- Ponte en marcha, actúa, actúa y actúa, es en la acción donde nos segurizamos.

Estos simples pasos te llevarán a hacerte consciente de los pensamientos y creencias que te limitan, y así avanzar hacia tus metas y sueños.

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