Como mujeres hemos sido criadas para cuidar y pensar en el otro. Por esta razón, y de manera inconsciente, hemos dejamos nuestras necesidades en segundo plano sin desarrollar el hábito de poner límites.

Debemos tener claro que los límites también son con nosotras mismas, muchas veces nos sobrecargamos de responsabilidades  sin que nos lo hayan solicitado. Por eso me pregunto: ¿cuál es la importancia de poner límites? Uffff! y aquí podría escribir horas y horas, pero decidí resumirlo en los siguientes puntos:

1.- Poner límites es fundamental para valorarnos y segurizarnos, es un acto de amor con nosotras mismas, cada vez que expresamos y hacemos respetar nuestros límites, nos enviamos el mensaje de que nuestras necesidades son igual de importantes a las de los demás.

2.- Poner límites nos permite llevar una vida en paz, coherente con nosotras mismas, sin sobrecargarnos en horarios, responsabilidades, etc. Es vital para nuestra salud física y emocional.

3.- Respetar nuestros límites nos permite avanzar hacia nuestras metas y sueños, cada vez que me paso a llevar, es retrasarme en la ruta hacia ese estilo de vida que quiero.

4.- Poniendo límites aprendo a hacerlo y lo transformo en un hábito, el hacerlo me lleva a que la próxima vez sea más fácil.

Pero, ¿cómo reconocer cuándo no he respetado mis límites?.

Primero se sienten emociones no gratas y aparece la ansiedad, rabia, angustia, tristeza. Recuerda que esas emociones tienen algo que mostrarte, no están ahí por qué sí.  Lo importante es que no reaccionemos desde ellas, pero sí que las escuchemos y tomemos decisiones de qué hacer y cómo.

Segundo, el ruido mental. El “hámster” acá se activa como loco, probablemente te observarás a ti misma pensando que deberías haber dicho o hecho algo distinto, detente ahí y con objetividad escucha lo que esa voz te quiere decir para aprender el mensaje y nuevamente decidas qué hacer y cómo.

Para aprender a establecer límites debes reflexionar hacia dónde quieres ir y esto será la motivación al cambio. 

Detecta la emoción que te produce y/o el ruido mental que se activa y escucha lo que te quiere decir.

También utiliza tu corporalidad, una posición de poder te llevará a sentirte fuerte, camina con la espalda erguida, el pecho abierto y utiliza el espacio.

Para finalizar, desde lo anterior establece qué quieres hacer distinto de lo que ya estás haciendo y ¡ HAZLO !

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